La contaminación luminosa puede ser categorizada en función de sus consecuencias, así tenemos CL por luz intrusa, por difusión hacia el firmamento, por deslumbramiento y por sobreconsumo. En realidad muchas de las situaciones de CL no se ajustan solo a una categoría, sino que son contaminantes en diferentes sentidos, por ejemplo es casi inevitable que la contaminación por difusión hacia el firmamento produzca sobreconsumo y a la inversa. A continuación se muestran una serie de ejemplos de CL agrupados en función de los sus efectos negativos y el impacto que tienen en el medio ambiente y en los ciudadanos que la padecemos.
Es una de las formas de CL mas habitual y molesta. En los centros urbanos es muy común la farola que nos mete directamente la luz dentro de nuestras casas, en algunos casos es como si hubieran instalado la luminaria en el interior de la vivienda. Evidentemente, esto es una forma de desperdicio energético con un claro perjuicio para el ciudadano, que incluso puede acarrear problemas de orden psicológico. Ver también imágenes de algunas luminarias contaminantes
Una gran parte de la luz que utilizamos para el alumbrado público es emitida hacia el cielo. Esto es una claro despilfarro energético y un problema de primera magnitud para la observación astronómica. No solo perdemos las estrellas desde la perspectiva paisajística, sino de también desde la perspectiva de la investigación y el conocimiento de la Naturaleza. La difusión de luz hacia el firmamento esta claramente ligada al sobreconsumo.
Otra forma de emitir luz hacia el firmamento es por reflexión, es decir, cuando la luz emitida por las luminarias se refleja en alguna superficie dispersandose en todas direciones.
Es deslumbramiento es la consecuencia lógica de una iluminación inadecuada y excesiva. Sus efectos pueden ser muy graves en vías de circulación de vehículos donde pueden ser la causa de accidentes.
Cualquier tipo de alumbrado polucionante siempre va a tener como consecuencia un consumo energético innecesario. Iluminar adecuadamente y en función de las necesidades específicas del lugar, a buen seguro, va a redundar en un ahorro directo en la factura energética e indirectamente en la reducción de agentes contaminantes residuales. El sobreconsumo es muy habitual en la iluminación exterior de edificios comerciales y monumentos. En muchas ocasiones es inevitable el que estas instalaciones dispongan de este tipo de iluminación, pero si es posible adecuar esta y sobre todo limitar el uso de alumbrado, apagando todo o parte de la iluminación, después de la medianoche.
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