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Antes de continuar, recordar de nuevo que todo lo descrito en el apartado de precauciones a la hora de observar el Sol, debe igualmente tenerse en cuenta para la fotografía solar. Cámara: es aconsejable que sea del tipo reflex de 35 mm. Para experiencias muy básicas, se puede optar por modelos más elementales como las compactas, aunque las limitaciones de estas son enormes, no permitiendo prácticamente hacer nada digno de mención. Objetivo: es aconsejable la utilización de telescopio o teleobjetivo de una distancia focal (DF) superior igual a 400 mm. Por debajo el tamaño del disco solar es muy pequeño. Una DF ideal puede ser la que oscile entre 900 mm y 1.250 mm. Si superamos los 2.400 mm no podremos obtener imágenes completas del disco solar, pero obtendremos imágenes de alta resolución de detalles de la superficie solar, así como manchas, poros, y fáculas. Objetivos fotográficos de DF no muy larga (150mm, 200mm o 300mm) pueden ser utilizados con un duplicador de focal. La luminosidad (f/) del instrumental no es un problema si es baja, ya que el Sol es suficientemente brillante, no obstante aberturas pequeñas tienen menos poder resolutivo que las más grandes, y este dato es un factor muy a tener en cuenta (Fig. 4). Montura: esta no es necesario que esté motorizada, o incluso que sea ecuatorial, un trípode fotográfico puede ser igualmente útil. Los tiempos de exposición (TE) son lo suficientemente cortos como para no requerir seguimiento ni cualquier otro tipo de ajuste. Sin embargo dependiendo de la sensibilidad de la película del f/ del sistema, durante la fase de totalidad de un eclipse, los TE pueden ser más largos, con lo que debemos tener presente esto a la hora de decidir el tipo de montura, o en su defecto aumentar la sensibilidad de la película. Filtros: lógicamente sea la que sea la configuración óptica por la que optemos, se requiere la utilización de un filtro adecuado (sólo prescindible en la fase total de un eclipse). Los mejores son los filtros de plena abertura de cristal óptico, pero en el mercado existen otros tipos igualmente válidos y seguros (nada recomendables los filtros de ocular). La diferencia fundamental entre unos y otros está en la calidad de la imagen obtenida. Si el filtro es de cierta calidad, el fabricante nos proveerá de información acerca de la densidad del filtro y la porción de luz que deja pasar en las diferentes longitudes del espectro radiante. Evitemos los filtros caseros, sobre todo si no tenemos seguridad de su comportamiento (Fig.1).
Respecto de las películas fotográficas, son aconsejables las de sensibilidad media-baja en cualquiera de sus formatos (B/N, color, diapositiva, etc.). Una opción adecuada es la de 100º ASA, pudiéndose optar por sensibilidades inferiores sin mayor problema. Si nuestro sistema es poco luminoso quizás sea adecuado recurrir a emulsiones algo más sensibles, pero en general, estas no tiene porque superar los 400º ASA. Otro aspecto es el poder resolutivo de la película, sobre todo para la fotografía de gran aumento. Desde este punto de vista, tener en cuenta que una menor sensibilidad conlleva un mayor poder resolutivo de la película y un menor contraste. Hoy día las emulsiones más avanzadas son la negativas en color, sin embargo la utilización de película diapositiva en color es muy recomendable por su alto grado de latitud (amplio margen de tolerancia a desviaciones sobre la exposición correcta), y la simplificación del proceso de revelado, al evitarnos tener que positivar en papel.
Algunas consideraciones generales Veamos algunos detalles a tener en cuenta, con carácter general, a las distintas facetas de la fotografía del eclipse:
En los objetivos fotográficos dotados de autofocus, desactivar esta opción y realizar el foco de forma manual. Al ser el eclipse un suceso muy dilatado en el tiempo, el foco puede variar, con lo que con cierta periodicidad hemos de comprobarlo. Programación prévia del momento de las exposiones y el valor de estas. Dejar lo menos posible a la improvisación. Durante un eclipse total, son muchos los trabajos que se pueden hacer, sin embargo el tiempo es escaso y nuestras posibilidades son limitadas, no intentemos pués abarcar demasiado. Dediquemonos a una sola cosa, y si estamos en grupo repartamos de forma coordinada las diferentes tareas. Diferentes aspectos de la fotografía de eclipses totales Podemos distinguir dos claras etápas durante el desarrollo de el eclipse:
La primera es con diferencia la más larga. En ella iremos viendo como el disco lunar oculta progresivamente al solar. La segunda, la de totalidad, como máximo alcanzará los 2' 23'', y es por decirlo de alguna manera, donde nos jugamos el tipo, pués mientras la fotografía de la primera queda prácticamente garantizada dado el amplio margen que el tiempo nos dá para probar muy diferentes posibilidades, durante la totalidad hay que tener muy claro lo que queremos hacer y como. Pero nuestro trabajo fotográfico durante el eclipse no tiene porque limitarse solo a captar lo que le ocurre a nuestro astro, ya que los fenómenos ambientales de nuestro entorno asociados al eclipse son altamente interesantes, y como no, susceptibles de ser registrados por la cámara en algunos de sus aspectos. Fotografía de las fases parciales La fotografia de la parcialidad no difiere en casi nada de la fotografía general del Sol. Hemos de entender que aunque parte del disco solar este ocultado por la Luna, la luminosidad procedente de la superficie no tapada es lo suficientemente grande como para no tener prácticamente incidencia en el cálculo del tiempo de exposición (TE). Para evitar sorpresas e ir a lo seguro, es aconsejable realizar para cada fase de la parcialidad más de una toma con diferentes TE. El valor del TE correcto depende de la luminosidad de nuestro sistema, la densidad del filtro solar y la sensibilidad de la pelicula utilizada. Para que nos hagamos una idea, para un telescopio de f/10 con un filtro óptico y una película positiva en color de 100º ASA, el TE correcto está sobre 1/1000 de segundo, tolerando bien 1/500 de seg. Es conveniente que previo al eclipse montemos una tabla de exposiciones realizando secuencias fotográficas del Sol con el instrumental que hallamos escogido. Y no olvidarlo, nunca apostemos por una sola exposición, hagamos 2 ó 3 por encima y por debajo de la que creemos óptima. La escasas oportunidades de ver un eclipse de Sol total, justifican sobradamente esta actitud. Respecto de la Distancia focal a emplear durante esta fase, es aconsejable optar por una relación focal superior a 1 metro, sin embargo, hemos de tener en cuenta que el disco solar no quede recortado en el fotograma. Para una película de 24x36 mm la focal máxima está sobre los 2,5 metros, aunque no es conveniente apurar en este sentido marcándose como tope razonable los 2 m. Aunque también es una opción interesante la realización de fotografías de gran aumento que muestren detalles de la superficie solar durante el proceso de ocultamiento. Si es el caso, las focales a utilizar han de ser sensiblemente superiores a las mencionadas. Existe una formula que nos permite calcular el diámetro del Sol en el negativo fotográfico, esta es: D = DF / 109 Donde D es el diámetro del disco solar en el negativo en mm y DF es la distancia focal del telescopio u objeto también en mm. En el último minuto antes de la totalidad podremos captar la umbra lunar por el oeste, así como un oscurecimiento ambiental muy pronunciado. Este es el momento más esperado de todo el eclipse, del que seguramente nuestra experiencia previa es nula, el más corto, y el más hermoso. En estas circunstancias, es probable que lo abordemos con cierto nerviosismo. La mejor estrategia es la de tener todo muy bien planificado. Obviamente de esta fase no nos será posible realizar pruebas previas, por ello es imprescindible recurrir a la experiencia de otros observadores, teniendo en cuenta que ningún eclipse total de Sol será idéntico, ni se dará en las mismas circunstancias. Así y todo, datos como equipo, películas, TE, etc. serán esenciales para orientarnos. Una duda muy frecuente es la que hace referencia al momento de retirar el filtro, y aunque parezca lo contrario, no es una cuestión especialmente crítica. Pues si estamos atentos, las mismas circunstancias nos lo indican sin lugar a dudas. En general hemos de retirar el filtro unos segundos antes del segundo contacto, es decir, poco antes de que el disco lunar tape completamente al Sol. Esto nos permitirá captar las denominadas "perlas de Baily", que no son otra cosa que la visión del limbo solar a través de sinuoso borde del disco lunar. Así mismo, este instante es el adecuado para captar el "anillo de diamantes". Al quitar el filtro, no es necesario reenfocar de nuevo el telescopio u objetivo. Aunque si es recomendable que un ajuste preciso del enfoque halla sido realizado unos dos o tres minutos antes de la totalidad. La totalidad es muy corta, por lo que no debemos desperdiciar tiempo en otra cosa que no sea realizar secuencias de exposiciones. Otro dato importante a tener en cuenta es el cambio de película. Deberemos graduar el consumo de esta para que entremos en la fase total con un carrete nuevo, que gastaremos íntegramente durante estos breves minutos. Aquí de nuevo, se hace obvio la necesidad de una programación adecuada. Durante las fases parciales hemos visto la conveniencia de utilizar instrumentos con una focal relativamente larga, ya que dada la alta luminosidad de nuestro astro es imposible captar detalles de la atmósfera solar separados del disco. Esta situación cambia radicalmente en la totalidad, es decir, estamos en condiciones de percibir las capas más externas del Sol ya que este está ocultado. Este detalle condiciona la capacidad de aumento adecuado a utilizar. Veamos algunos datos que ilustran esto. El diámetro aparente del Sol es de unos 32´ (figura 3). No es descabellado intentar captar detalles de la corona hasta unos 3 diámetros solares, o lo que es lo mismo, hasta unos 96´ a ambos lados del Sol. La cromosfera y sucesos como las protuberancias y las perlas de Baily ocurren en el borde del disco, sin embargo el anillo de diamantes se sitúa a unos 6´,4 de este. Además entre el borde mismo del disco hasta los 96´ acotados anteriormente, la corona solar puede ser sumamente interesante y variable. Obviamente una focal de dos metros, aunque nos proporcione imágenes de gran resolución, dejará fuera del fotograma sucesos de alto interés. Para paliar esto deberemos emplear focales comprendidas entre 500 mm y 1.000 mm, quizás algo más, todo depende de la cantidad de corona solar que queramos captar. A su vez este alejamiento del disco solar ha de ser tenido en cuenta para el cálculo de exposición. Entre las partes más internas y las externas puede haber un gradiente de luminosidad de más de 10.000. Esto nos indica que deberemos calcular TE específicos de los que queramos captar. Muy útil en esta situación será el arqueo de exposiciones, para luego elegir las más correctas. Como se puede comprobar en la tabla de exposiciones, estas pueden oscilar en un amplio rango, llegando incluso a varios segundos. Dado que el Sol se mueve a unos 15º por hora, o lo que es lo mismo, recorre su diámetro aparente cada 2 minutos, nos encontramos con otro factor: la necesidad de seguimiento motorizado. Aunque la mayoría de las referencias consultadas ponen de relieve lo prescindible que puede ser el seguimiento, esto puede ser muy matizado si lo que queremos es captar zonas de la corona relativamente lejanas del disco. Por otro lado evitar tener que hacer ajustes constantes para centrar el astro en nuestro instrumento será una gran ayuda. Sin embargo, si optamos por colocar nuestro equipo sobre una montura ecuatorial con seguimiento motorizado, el ajuste de esta no va a ser tan crítico como el requerido para trabajos estelares más habituales. Pensemos que solo necesitamos seguimiento por algunos segundos, y esto se consigue sin problemas aunque el ajuste no sea muy bueno. Si somos muy perfeccionistas hemos de realizar esta tarea en la noche previa al eclipse, con ello tendremos las máximas garantías. Aunque en muchas guías de observación se describen métodos diurnos suficientemente precisos para lo que queremos. Veamos a continuación una tabla de valores aconsejados para los TE durante la totalidad y para distintas facetas de esta. Los valores han sido calculados para una película de una sensibilidad de 100º ASA. La equivalencia de la tabla a cualquier otra sensibilidad no presenta mayor dificultad (tabla 15). TABLA PARA EL CÁLCULO DEL TIEMPO DE EXPOSICIÓN (en seg.) DURANTE LA TOTALIDAD PARA DIFERENTES FENOMENOS ASOCIADOS A ESTA (PELÍCULA DE 100º ASA)
Los "fenómenos" (puntos del 1 al 7) referidos en la tabla, son los siguientes: Fotografía ambiental durante la fase de la totalidad Esta es la faceta fotográfica que menos sofisticación instrumental nos requiere. Su cometido es el de captar lo más fielmente posible los fenómenos ambientales asociados a la totalidad, aunque en ella también podemos incluir los últimos de la fase parcial y los primeros después de la salida de la totalidad. Para esta fase lo más adecuado es utilizar objetivos fotográficos, y evitar las grandes focales. Dentro de este apartado podemos distinguir dos facetas bien diferenciadas:
El objetivo del primer caso es el de captar el estado y evolución del ambiente que nos rodea. En este sentido, también es muy interesante disponer de horizontes despejados para registrar a gran distancia zonas parcial o totalmente fuera de la totalidad, mostrando así el contraste con la oscuridad mas inmediata. La utilización de objetivos gran angulares con una buena luminosidad (2,8 o mejor) es la mejor, pues nos permiten capturar amplias zonas en un fotograma. Para acometer el segundo objetivo, fotografiar los astros que se nos muestren durante la efímera noche (Fig. 2), tenemos que recurrir a técnicas propias de la fotografía estelar.En primer lugar hemos de utilizar emulsiones bastantes sensibles (a partir de 800º ASA) para poder captar en ese breve espacio de tiempo la débil luminosidad de los cuerpos celestes. De igual manera un objetivo bastante angular nos permite abarcar zonas del cielo muy amplias, pero lo mas fundamental es que la relación focal de este sea muy buena, bajando de 2 si es posible. La utilización de un trípode fotográfico es imprescindible, aunque si disponemos de montura con seguimiento, tanto mejor. Por ejemplo, con un objetivo de 28 mm con una abertura de f/2 y una película de 1000ºASA, una exposición entre 20 a 45 seg. es casi seguro que nos registrará algún planeta e incluso alguna estrella de las más brillantes que estén sobre el horizonte en ese momento. Tiempos de exposición de este rango no nos permitirán más de 4 ó 5 exposicionesdurante la totalidad, por lo que no es conveniente arriesgarnos con experimentos fotográficos de dudoso resultado. Otro detalle, la oscuridad el cielo durante la totalidad no es tan intensa como la de una noche cerrada, esto debe tenerse en cuenta a la hora de calcular las exposiciones, sobre todo si la película utilizada es extremadamente sensible. Existe una fórmula que nos permite calcular la magnitud límite que podemos registrar fotográficamente, esta es: M = 8,4 + 5logD +2logT - logDF + 2,5log(S/800) donde,
Hay que advertir que esta relación esta calculada para cielos relativamente oscuros, por lo que su ajuste al cielo de la totalidad puede no ser muy exacto. Un detalle válido para ambos aspectos de la
fotografia ambiental: evitar el cambio de película durante esta fase. [ PRINCIPAL ]
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