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El último eclipse total de Sol del milenio Aunque los eclipses totales de Sol son un fenómeno habitual, no es frecuente su observación. Esto es así porque la probabilidad de que ocurra en la zona geográfica que habitamos y a lo largo de la vida de una persona, es reducida. Tengamos en cuenta que la superficie de la Tierra está cubierta en sus tres cuartas partes de agua, por lo que en la mayoría de los casos sólo podrán ser observados desde los océanos, regiones evidentemente no muy pobladas por los humanos. Así y todo, históricamente este fenómeno ha marcado en muchas ocasiones las acciones de los hombres, ya que se trata de un suceso muy espectacular, que no sin cierto oportunismo ha sido aprovechado por los agoreros de turno para controlar a sus congéneres con el consabido acceso a conocimientos de origen divino, a los cuales solo unos pocos pueden acceder. Hoy día, conocemos perfectamente la mecánica que los regula, pero esto no les ha despojado de ese atractivo mítico que a la curiosidad humana tanto le gusta explotar. La circunstancia temporal de este eclipse, al borde del tercer milenio, está provocando infundados temores a cerca de sus posibles consecuencias, que como siempre, son divulgados por oscuros individuos claramente desinformados, o peor aún, desinformadores conscientes que sólo tienen en cuenta sus propios intereses. Hacia algún tiempo que centroeuropa no era el escenario de un eclipse solar de carácter total. Por ello el próximo 11 de agosto se ha convertido en una cita casi ineludible para muchos amateur de esta zona del mundo. Así mismo, si tenemos en cuenta la expectación que ha suscitado, que la franja de la totalidad cubra de lleno a un gran número de ciudades emblemáticas del viejo continente, es de esperar que el número de observadores y personas desplazadas a tal fin sea muy destacable. En la Sociedad Astronómica Granadina (SAG), se ha venido planificando la observación de este evento hace casi dos años. Como es obvio, el interés que como astrónomos aficionados se tiene no queda restringido exclusivamente a la faceta estética. Y en parte esta web pretende ofrecer una información de utilidad al observador a la vez que se ilustra el desarrollo de todo el programa y los objetivos que se quieren cubrir. Pero, ¿puede un eclipse decirnos algo que no sepamos?. Aunque de forma matizada, la respuesta es claramente afirmativa. Al principio de nuestro siglo un eclipse total de sol sirvió para demostrar una teoría recién descubierta. Según esta, la gran masa de una estrella debería curvar de forma leve pero apreciable la luz que nos llega de otros cuerpos celestes. Estos haces de fotones provenían de estrellas que por perspectiva se situaban cerca del disco solar, pero su observación era imposible por la luminosidad de nuestro astro, solo un eclipse solar total podía mostrar a estas cuando el disco quedaba cubierto por la Luna. En este preciso instante se podía medir la posición de estos soles lejanos. Así se hizo, y posteriormente se comparó la posición observada con la teórica. La conclusión fue rotunda: las estrellas observadas cerca del Sol estaban desplazadas por la gravedad de las posiciones esperadas si no hubiera una alteración gravitacional, además la proporción de este desplazamiento era el que la nueva teoría predecía. Esta teoría era la Relatividad de Einstein, y esta experiencia fue la primera comprobación observacional de uno de sus postulados. A partir de ese momento los humanos disponíamos de una nueva concepción del Universo, o si se prefiere, de un Universo más mucho mas explicado. Es poco probable que el próximo 11 de agosto se de un paso tan significativo como el
mencionado. Pero es seguro que avanzaremos algo más en el conocimiento del Universo, al
tiempo que seremos espectadores de un suceso más antiguo que el hombre, pero que siempre
le ha acompañado tanto en sus temores como en su capacidad de admiración de la
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