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Evolución en
el tiempo de un Eclipse Total de Sol (ETS)
Durante la evolución de un eclipse total de Sol
podemos distinguir varias fases claramente diferenciadas:
- Contacto: INICIO DEL ETS. Es
el momento en el que por primera vez, entran en contacto un borde del limbo lunar con el
solar, comenzando así la 1ª fase de la parcialidad.
- Contacto: INICIO DE LA TOTALIDAD. El Sol queda tapado completamente por el
disco lunar.
- Contacto: FIN DE LA TOTALIDAD.
Aparece de nuevo una pequeña franja del disco solar. Comienza la 2ª fase de la
parcialidad.
- Contacto: FIN DEL ETS. El
limbo lunar abandona completamente el solar.
Que podemos ver en el
Sol durante un eclipse total de Sol
Durante la evolución de un ETS es posible observar fenómenos que
habitualmente quedan ocultos por la gran luminosidad de nuestro astro. Veamos algunos de
ellos.
- Capas externas del Sol: aunque se disponen de medios
instrumentales (Coronógrafo) para poder observarlas cuando se desee, existen diferencias,
sobre todo las asociadas a los efectos atmosféricos, inexistentes durante la observación
por medio del coronógrafo. Estas capas son:
- Cromosfera solar
- Corona solar
La cromosfera se observa fundamentalmente al principio y final de la
totalidad, viéndose como una delgada línea. Su observación queda condicionada por los
tamaños aparentes del Sol y la Luna propios de cada ETS.
La corona es siempre visible durante la totalidad, y su forma y tamaño
depende del ciclo de actividad solar en las fechas del eclipse.
- Protuberancias solares:
erupciones briilantes que se observan en el margen solar
(figura 3). Pueden producirse por un chorro de materia de la cromosfera o por
condensación del material coronal. Pueden llegar a alcanzar hasta 50.000 km de altura por
100.000 km de anchura
- Perlas de Baily: son pequeños granos
centelleantes que se observan alrededor del disco oscuro de la Luna
(figura 3), debidos a las irregularidades del limbo lunar. Se observan en el momento
justo en que la luna cubre la última porción del disco solar.
- Anillo de diamantes: consiste en uno o
varios rayos de luz que aparecen de forma instantánea poco antes o después de el
ocultamiento total de uno de los extremos del limbo lunar
(figura 3).
Trabajos que se pueden
realizar durante la observación de un ETS
Dependiendo de nuestras inquietudes, durante un eclipse total de Sol
podemos optar, entre la mera contemplación estética, o por intentar extraer alguna
información científicamente útil.
Si optamos por la segunda alternativa, quizás seamos criticados por
alguien que nos abrume con la consabida idea de que hoy día un eclipse no aporta nada que
no se sepa. Esto es falso, porque si bien hoy día, nuestros conocimientos y posibilidades
de cálculo son enormes, siempre existen flecos sueltos en el conocimiento de los
fenómenos naturales, que pueden ser limados con una paciente labor de observación.
Además, siempre nos queda la satisfacción personal que conlleva la comprensión de las
cosas por nuestra propia indagación. Es importante que, si es posible, diseñemos un
programa para trabajo en equipo, en el que cada persona realice tareas muy específicas,
siendo realistas a la hora de medir nuestras posibilidades. Veamos pues, que se puede
hacer durante un ETS.
Toma de tiempos de los contactos.
Consiste en acotar temporalmente y con la mayor precisión que seamos capaces, el instante
en que se producen las diferentes fases del eclipse. De forma elemental los tiempos más
importantes que podemos medir son las cuatro fases del eclipse. Pero estas son
susceptibles de ser subdivididas. Incluso es interesante la toma de tiempos del contacto
del limbo lunar con detalles de la superficie solar tales como manchas.
Para la realización de este trabajo se requiere la observación
instrumental, siendo aconsejables las focales largas que nos proporcionarán mayor
precisión, y un cronómetro ajustado previamente con una señal horaria, para medir los
tiempos que iremos anotando.
Medición de la luminosidad
ambiental. Es muy interesante hacer un seguimiento de la evolución de la luz
ambiente a lo largo del eclipse. Esto útil, entre otras cosas, para obtener información
del estado de la atmósfera a nivel local. Además el análisis de la curva obtenida puede
ser utilizada como complemento para la acotación geométrica del eclipse.
La metodología a seguir es simple. Consiste en medir con un fotómetro
la luz incidente, orientando este hacia el cenit y evitando cualquier obstáculo que se
interponga entre la sonda de medición y el cielo. También podemos medir orientando el
fotómetro hacia una superficie clara. Lo ideal es que el cielo esté completamente
despejado, de no ser así, evitar en lo posible las nubes y hacer notar este hecho en el
reporte.
Se han de tomar medidas a intervalos regulares. Por ejemplo, durante
las fases parciales mediremos cada 5 minutos, aumentando la frecuencia de estas a 1 minuto
cuando queden sólo diez para la totalidad, y durante esta cada 10 o 15 segundos.
Invirtiendo este proceso a la salida de la totalidad. En líneas generales, durante la
evolución del eclipse, no se notará gran disminución de la intensidad luminosa hasta
que el disco solar no haya sido ocultado en un 75%.
En el mercado existen diversos fotómetros de utilidad principalmente
fotográfica que podemos utilizar. Lo más conveniente es que la medición nos la den
directamente en una unidad estándar como lux, sin embargo, los más común es que nos den
valores en función de tiempos de exposición y diafragma, no importa, pues estos datos
son convertibles.
Es muy aconsejable que en los días previos y posteriores del eclipse
realicemos algunas medidas de referencia. Con toda la información obtenida, procederemos
a montar una gráfica que nos mostrará la evolución en el tiempo de la intensidad de la
luminosidad ambiente.
Radiación solar. Al
cubrirse el disco solar se produce una disminución de la radiación térmica procedente
del astro rey. Esto puede medirse de forma indirecta por el enfriamiento de la atmósfera
terrestre. Es decir, la variación de la temperatura ambiente nos dará información sobre
las oscilaciones del flujo de radiación solar a nivel de la superficie de la Tierra.
Para ello mediremos mediante un termómetro la temperatura a
intervalos regulares, teniendo en cuenta que la atmósfera tiene una alta inercia ante las
variaciones, por lo que por ejemplo nos encontraremos que la mínima temperatura se dará
algo retrasada respecto del instante de mínimo flujo radiante procedente del Sol.
Otra opción es la de utilizar un termómetro ennegrecido. En general
hemos de procurar que el instrumento de medida no quede alterado por circunstancias del
entorno (fuentes de calor, personas, etc.) que nos falseen las datos así obtenidos.
Anotar, si es le caso, la existencia de nubes. También será conveniente obtener medidas
los días previos y posteriores al eclipse.
Mediciones meteorológicas.
Este apartado contempla los siguientes aspectos:
- Temperatura del aire.
- Presión atmosférica.
- Humedad relativa.
- Viento.
- Nubosidad.
Puede ser muy interesante disponer de una estación meteorológica
que nos facilite, e incluso automatice la toma de datos. Aunque si no es así, para cada
trabajo hemos de disponer del instrumento adecuado. El correcto manejo del equipo
meteorológico nos exige seguir unas normas básicas pero muy importantes:
El instrumental debe ser..
- Colocado a la sombra.
- A cierta distancia del suelo. Si es posible, sobre hierba.
- Aislado térmicamente, aunque ventilado.
- Lo más alejado posible del grupo de observación, u otras fuentes que alteren las
medidas.
Las medidas se tomarán regularmente a intervalos de 10 minutos durante
las fases parciales, Cuando queden 15 minutos para la totalidad se tomarán cada 5
minutos. Es importante hacer una tanda de medidas inmediatamente después de la salida de
la totalidad. Deberemos disponer de medidas de los días previos al eclipse, así como de
los posteriores. Es importante tener en cuenta que los datos que tomemos no se deban a
variaciones normales de carácter local o temporal. Así mismo deberemos dotarnos de
fichas de reporte adecuadas en las que dejar constancia, de forma sencilla, de todas las
medidas obtenidas
MEDIDA DE LA
TEMPERATURA DE AIRE. Mediremos esta mediante un termómetro que puede ser uno
clásico o digital. La ventaja de este último esta en su facilidad de lectura. Además es
frecuente que posean una sonda independiente del cuerpo principal, que nos facilitará la
tarea de aislamiento.
PRESIÓN ATMOSFÉRICA.
Utilizaremos un barómetro de medida directa, es decir que nos de el valor exacto de la
presión atmosférica en un momento dado, y no la tendencia, que es lo común. Este debe
tener la suficiente resolución como para percibir pequeñas variaciones.
HUMEDAD RELATIVA. Se
procederá de forma muy similar a la del registro de la presión atmosférica. Para su
medida se puede utilizar un sicrómetro, que es la combinación de un termómetro normal
con otro húmedo, la relación de ambas medidas se confronta con una tabla que nos da el
coeficiente de humedad relativa. Aquí debemos tener en cuenta, que de forma normal, la
humedad disminuye a lo largo del día, aumentando de nuevo con la puesta del Sol.
VIENTO. Comprobaremos
si durante el eclipse se producen brisas o vientos, de los cuales hemos de determinar su
dirección e intensidad. Para calcular la dirección podemos utilizar algún elemento
ligero, tal como una tela, colocado al extremo de un palo de 2 ó 3 metros de largo.
Dispondremos así de una rudimentaria pero útil veleta. Sin embargo, la intensidad debe
ser determinada con un anemómetro.
NUBOSIDAD. Lo
mejor sería que este parámetro no pudiera ser determinado por su ausencia. Sin embargo,
si aparecen nubes en el cielo (están catalogadas formaciones nubosas asociadas a
eclipses) hemos de anotar su situación (prestar especial cuidado a las formaciones
cercanas al Sol), dirección de desplazamiento, comportamiento y tipología. Es
conveniente seguir su evolución, no solo durante el eclipse, sino a lo largo de todo el
día. Existe un método sencillo para determinar el índice de nubosidad. Este consiste en
dividir mentalmente la bóveda del cielo en ocho partes iguales (ver gráfico), y expresar
en forma fraccionaria cuantos sectores están ocupados por nubes, de la forma que un cielo
totalmente cubierto es 8/8, totalmente despejado 0/8, y cubierto al 50% 4/8.
El cielo durante la totalidad
(Fig.
2). La efímera noche que la fase total nos permite ver no
es idéntica a la "normal". En realidad se parece más al denominado crepúsculo
civil que a una noche verdadera, sin embargo al igual que en esta, durante la totalidad
podremos ver aparecer diferentes objetos celestes, principalmente planetas cercanos al Sol
y algunas estrellas brillantes.
Puede ser muy interesante intentar calcular la magnitud límite que
es posible ver, para ello deberemos escoger una zona del cielo visible durante el eclipse
y que conozcamos bien. Durante la totalidad discriminaremos cual es la estrella más
débil que podemos localizar en esta zona. Posteriormente calcularemos su magnitud con
ayuda de un atlas celeste.
La fotografía o el vídeo son una
herramienta muy útil a la hora de situar con precisión la situación de los diferentes
objetos. Es interesante hacer notar que durante la totalidad es posible descubrir cuerpos
muy cercanos al Sol, y que han pasado desapercibidos por estar enmascarados en la gran
luminosidad de nuestro astro. A este respecto, los cometas son unos buenos candidatos.
Durante la totalidad del eclipse del 11 de agosto de 1999, Venus será
visible a unos 15º al sudoeste del Sol. Mercurio a unos 18º al Oeste del Sol. Entre las
estrellas que quizás podamos ver se encuentran Sirio, Capella, Proción, Arturo y algunas
de Orión.
Objetivos
científicos de la expedición TOTAL ´99
Como ya se ha mencionado, los objetivos científicos han de ser
optimizados en función del tamaño del equipo, la experiencia de este (no solo en los
ETS, sino teniendo en cuenta experiencias previas en proyectos de trabajo en grupo) y el
instrumental susceptible de ser transportado al lugar de observación.
En nuestro caso el grupo es numeroso, y la mayoría hemos estado
implicados en observaciones en equipo de cierta envergadura. Sin embargo, nuestra
experiencia en eclipses totales de Sol es nula, siendo este nuestro primer eclipse total.
Respecto al instrumental, está pensado transportar una gran cantidad de equipo, que
aunque nos ocasione algun engorro, nos permitirá poder realizar un mayor número de
trabajos.
De esta forma hemos diseñado un ambicioso programa de observación,
que contempla los siguientes puntos:
- Cálculo de la luminosidad ambiente.
- Cálculo del flujo de radiación.
- Toma de datos de los parámetros meteorológicos.
- Registro fotográfico de los objetos estelares visibles durante la totalidad.
De igual forma, se contempla un programa exclusivamente dedicado al
registro fotográfico y videográfico. Numerosas tareas desarrolladas a este fin están
pensadas como apoyo a los demás objetivos observacionales.
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