EXPEDICIÓN "TOTAL ´99"
Es difícil precisar cuando se gestó en el seno de la Sociedad Astronómica Granadina (SAG) la idea de situarnos en algún punto bajo la sombra lunar durante el eclipse total de sol del 11 de agosto de 1.999. El poder ser testigos de un fenómeno como este era una oportunidad que no podíamos dejar pasar.
Generalmente no es fácil describir como los deseos se materializan en objetivos y hechos concretos. Una propuesta atrevida en principio, puede o no, concretarse en un proyecto viable. En nuestro caso esta concreción se materializó unos dos años antes de agosto de 1.999. Por aquel entonces, no solo vimos viable la mera observación del suceso, sino que además comenzamos a configurar un ambicioso programa de registro y estudio, que poco a poco fuimos plasmando en una definición de objetivos.
El grupo inicial de tres personas fue progresivamente aumentando y con ello las posibilidades de ampliar las propuestas de trabajo. En los primeros meses de 1.999 quedó definitivamente configurado el equipo, y prácticamente estaban definidos los objetivos de la expedición TOTAL ´99. Pero aún quedaba mucho por hacer. Había que probar más exhaustivamente los equipos, era necesario planificar y ensayar procedimientos específicos de actuación, y muy importante, había que decidir cual sería nuestro destino final.
La sombra iba a atravesar Europa de parte a parte, y se iba a internar en Asía por Oriente Medio. Una amplia geografía donde elegir, aunque con severas restricciones. Desde el punto de vista técnico era imprescindible tener en cuenta el factor climatológico local, desde el punto de vista práctico los destinos cercanos eran la mejor opción. Había que aunar ambas perspectivas, y así lo hicimos. La región del lago Balaton en Hungría, y más concretamente la ciudad de Siofök fue nuestra opción.
Dada nuestra naturaleza de astrónomos amateur estabamos habituados al trabajo de campo y todo lo que ello implica, pero no poseíamos experiencia en la observación de eclipses totales de sol, factor que nos producía cierta inquietud. Conocíamos a fondo el fenómeno y toda la información específica asociada al total de agosto de 1.999, pero carecíamos de información concreta sobre procedimientos y demás pormenores que en muchos casos son vitales para llevar a buen fin un trabajo como este. Consultamos con otros observadores y equipos, así y todo, muchas dudas quedarían pendientes hasta el día del eclipse.
Una controversia recurrente durante la preparación de la expedición estaba centrada en la dicotomía contemplación vs. registro de información. Poco tiempo de totalidad y muchas propuestas de trabajo implicaba un alto riesgo de no poder disfrutar de forma satisfactoria de la magnitud del fenómeno. Cualquiera de las dos opciones tenia su contrapartida. Estaba claro que debíamos de ser capaces de armonizar ambas, pues era imprescindible capturar, hasta donde nuestra habilidad y conocimientos nos lo permitiera, esos 2 minutos y pocos segundos.
A finales de julio de 1.999 todos los temas importantes respecto de la expedición, el instrumental y los trabajos a realizar estaban cerrados y cruzamos los dedos para que también estuvieran resueltos satisfactoriamente. El día 6 de agosto parte el grueso de la expedición TOTAL ´99 hacia la región del lago Balaton, aunque unos días antes algunos miembros ya se habían puesto en camino. La suerte estaba echada, o eso creíamos.
La realidad demostró a posteriori, que es casi imposible prever todas las contingencias, y la capacidad de improvisación ante estas es un factor crucial.
Los objetivos marcados por la expedición TOTAL ´99 contemplaban dos grandes bloques de actuación. Por un lado estaba el registro gráfico del fenómeno, por otro la toma de datos climatológicos, de índice de radiación y luminosidad ambiente.
El registro gráfico contemplaba la obtención de imágenes fotográficas del eclipse en alta, media y baja resolución, así como de fotografía de la bóveda celeste y ambiental. Se registraría en vídeo digital todo el proceso de ocultación del disco solar, así como un seguimiento videográfico de la evolución de los cambios ambientales.
Dentro del apartado de climatología se contempló medir la temperatura al Sol y a la sombra, la presión atmosférica, la humedad relativa, la velocidad del viento y el índice de nubosidad.
Así mismo se diseño un experimento específico para seguir y cuantificar la evolución de la luminosidad ambiental, y otro para tomar medidas del índice de radiación.
¿Cuál ha sido el balance de resultados?. Sin lugar a dudas, positivo. ¿Qué se pudo mejorar?. Obviamente una expedición de estas características implica innumerables factores que hay que resolver para cumplir los objetivos fundamentales. Aunque esto en si, no es imposible, en la práctica es complejo. Elección de destinos, cierto nivel mínimo de organización interna, selección del instrumental más óptimo, un buen conocimiento de los procedimientos específicos para acometer el trabajo de campo, una buena labor de equipo con una clara división de funciones y responsabilidades, y un largo etc. Si repasamos los trabajos propuestos dos han quedado sin cumplir. De estos, quizás el más relevante ha sido la medida del índice de radiación, ya que los radiómetros cedidos por el Departamento de Climatología de la Facultad de Ciencias no funcionaron. El otro trabajo fallido fue la realización de la fotografía de la bóveda celeste durante la totalidad, el motivo, un error de cálculo del los tiempos de exposición.
A pesar de todo, y como se ha mencionado, el balance es muy positivo y una muestra de ello es el material contenido en este CD-ROM. En el apartado gráfico se han cubierto la mayoría de los trabajos propuestos, superando en algunos casos nuestras propias expectativas. En la toma de datos se muestreo con éxito la evolución del microclima local durante el eclipse y se obtuvo una curva de la evolución de la luminosidad ambiental altamente descriptiva de la magnitud del fenómeno. Pero por encima de todo, fuimos testigos de un eclipse total de sol, y esto en si, es un privilegio.
LOCALIZACIONES PARA EL CAMPO DE OBSERVACIÓN
Nuestra primera idea fue la de viajar hasta Rumanía, que era la zona de mayor tiempo de totalidad. Posteriormente y dado que los intervalos de tiempo no eran críticos para Europa Central, estudiamos otras alternativas. Al final decidimos ir a Hungría. Este país era algo más asequible, y la ciudad de Siöfok era un alternativa muy interesante y solo se perdía 1 segundo con respecto a la zona de Rimnicu-Vilcea en Rumania (ver apartado introducción expedición).
Siöfok iba a ser nuestro "cuartel general". Lo tenia todo a su favor: localización idónea, buena comunicación, "civilización" (quizás esto fuera un problema), etc. Aunque estimamos que probablemente habría que moverse algo para situar los telescopios adecuadamente. Lo más probable era que el lugar ideal par estacionar todo el equipo que llevábamos no estuviera allí esperándonos, y así fue. Siöfok estaba abarrotada de gente, turistas veraniegos y turistas atraídos por el eclipse, pero sin más pretensión que la de observarlo a ojo desnudo, mejor dicho, con las populares gafitas de protección solar (probablemente se vendieran varios millones de estas). Esta condiciones no eran adecuadas para una observación rigurosa y tranquila. Por lo tanto había que moverse para encontrar ese lugar "ideal".
Este mapa muestra la estratégica situación del lago Balaton, al noroeste de la gran llanura húngara y rodeado de macizos montañosos que lo protegen de las influencias del clima continental centroeuropeo, altamente inestable en verano y propenso a desarrolar tormentas tipicas de esta estación. Aunque la zona del lago también es propensa al desarrollo de tormentas, lo habitual es que estas se despliegen a primeras horas de la tarde. Esto fué uno de los críterios bastante desicivo a la hora de elegir este destino. |
En consecuencia, antes de partir, debíamos de obtener cartografía de la zona lo más detallada posible y dotarnos de un GPS (Sistema de Posicionamiento Global). Esto último fue relativamente fácil, en cambio conseguir mapas de la zona no era nada sencillo. La única alternativa era los conocidos mapas de carreteras de Michelin. Nuestras primeras aproximaciones las hicimos con ellos, pero necesitábamos una menor escala y poder localizar puntos por concoordenadas geográficas. Recurrimos a los mapas digitales que nos ofrecían algo más de resolución y eran muy adecuados para trazar la línea central de la totalidad y localizar coordenadas con una precisión aceptable.
Pusimos manos a la obra y al teclado del ordenador y confeccionamos nuestra propia cartografía. El resultado fueron unos mapas con un preciso trazado de la línea de totalidad y una localización en coordenadas de todos los puntos de interés para moverse con GPS. La finura de esto era importante pues un error pequeño (pocos kilómetros) se traducía en una reducción significativa del tiempo de totalidad. Este fué uno de los mapas trazados:
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de la expedición ]
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