Proyecto SAGaustral

 

La astronomía actual es un complejo entramado entre ciencia y tecnología. Ciencia en su concepto más puro, conocimiento por sí mismo, qué es el Universo, cómo nació, cómo evolucionó, cuál es su destino, y todo esto enraizado en una parafernalia de ingeniería tecnológica que hace posible arañar el tejido del cosmos.

 

Hasta no hace mucho la imagen de un astrónomo ha sido la de un individuo encaramado en un telescopio situado en un lugar ajeno a las interferencias, sobre todo lumínicas, de las ciudades, o quizás, la de un astrónomo amateur perdido en la noche buscando cielos oscuros, que pacientemente monta su equipo para captar los fotones de regiones ocultas entre campos estelares.

 

En realidad esto es así a día de hoy, sin embargo, la tecnología, como siempre ha hecho, está cambiando los modos, las formas, las posibilidades, para adentrarse, eso sí, en las mismas preguntas de siempre. Lo telescopios –profesionales y amateur- son un sofisticado arte de óptica y electrónica, hardware y software al servicio de la observación. Ya casi no hay que conocer el cielo para apuntar a una estrella, basta con pedírselo a la computadora de abordo.

 

Pero al tiempo que aumentamos nuestras posibilidades observacionales, limitamos la visión de las noches estrelladas en un creciente manto de luz artificial que emparejamos con una idea, probablemente falsa, de desarrollo, de dominio del día y la noche. Infinidad de observatorios, que antaño fueron claves para el desarrollo de la astrofísica, han quedado prácticamente inservibles entre la selva de luces de neón, mercurio y led, que extienden su radiación más allá de las frecuencias del espectro útil para la visión humana. Los amateur tenemos que viajar lejos, casi imposiblemente lejos de los núcleos urbanos, buscando, no ya un cielo oscuro, sino menos claro.

 

 

Así, la identificación de enclaves idóneos para la ciencia y el arte de la astronomía se ha vuelto crucial. Las ciudades se expanden como gigantes hongos de luz, que vistos desde el espacio configuran una geografía que en muchas ocasiones no delimita entre unas y otras, un continuo de brillo que va incluso va más allá de las zonas habitadas y se adentra en mares y océanos. Acceder a cielos oscuros ha quedado reservado para localizaciones apartadas, que están agrupando gran número de observatorios con la evidente idea de obtener las mejores observaciones. Un privilegio solo para los grandes observatorios nacionales e internacionales. O no tanto... y ahí la tecnología nos brinda de nuevo una oportunidad al alcance de modestas instituciones y observadores independientes.

 

Estamos hablando de los "observatorios remotos" (robóticos), operados a distancia por Internet. Existen como recurso privado, como instalaciones de universidades y centros de investigación, como empresas que ofrecen sus servicios de forma comercial, e incluso gratuitos con fines formativos y divulgativos.

 

Estos no solo posibilitan observar en cielos no contaminados, sino que en sus diferentes localizaciones podemos acceder a ambos hemisferios de la Tierra. Así también, permiten trabajar con instrumental diverso y por lo general de altas prestaciones, telescopios que difícilmente podríamos tener a nuestra disposición de otra forma.

 

Es evidente que para las agrupaciones de astrónomos amateur es una oportunidad. Conscientes de ello, en la Sociedad Astronómica Granadina hace algo más de un año configuramos un programa que pusiera al alcance de sus socios la utilización de estos observatorios. Dado que la localización de nuestra entidad, y por consiguiente la de sus miembros, está en el hemisferio norte, sentimos la atracción de acceder a los cielos nocturnos del hemisferio sur, así creamos el proyecto “SAGaustral”.

 

Las cuatro cúplas que albergan los telescopios de Chilescope

 

 

Durante este tiempo hemos operado con las instalaciones de Chilescope, un conjunto de telescopios situado en los Andes chilenos, cerca de la ciudad de Ovalle (Chile). Los primeros resultados han sido muy satisfactorios, aunque aún estamos en un periodo de pruebas para diseñar un programa de trabajo más concreto.

 

 

Imágenes obtnidas por miembros de la SAG desde Chile. Izda. Gran Nube de Magallanes. Dcha. Nebulosa de la Tarántula

 

 

SAGaustral significa la apertura de una nueva ventana a la observación astronómica de amplias posibilidades, tanto en un sentido divulgativo, como en programas de estudio e investigación.

 

 

 

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